¿Qué hago si me despiden injustificadamente?

Antes  de ponerte nervioso o colapsar, es necesario que conozcas la razón real por la cual te despidieron. Si nadie te dio una explicación, pregúntale directamente a tu jefe para que evalúes si se justifica o no.

El artículo 47 del código del trabajo dice que las causas que pueden justificar un despido son la entrega de documentos falsos, daños intencionales al lugar físico donde trabajas, revelar secretos de la empresa o faltar más de tres veces al mes.

Otro punto importante es que tengas claras las cláusulas de tu contrato y del reglamento interno de la empresa.

A continuación te damos una pequeña pauta para que tengas en cuenta a la hora de comenzar con el trámite:

1.- No firmes nada hasta estar seguro de la razón de despido

Si crees que está mal calculado el finiquito, te recomendamos no firmar ningún documento antes de estar completamente seguro de que el monto final es el correcto.

2.- Acude a un abogado enfocado en asuntos laborales

Cuentas con un plazo de dos meses para realizar la queja y es necesario que busques un abogado (de preferencia enfocado especialmente en asuntos laborales) que deberá acompañarte a la Junta de Conciliación y Arbitraje donde te asesorarán para continuar con el caso.

3.- Recolecta los documentos que prueben el contrato de trabajo y tu nexo con la empresa

Comienza a recolectar los documentos con anterioridad para que al momento de una resolución, no pierdas el tiempo buscándolos.

4.- Antes de realizar la demanda, considera poner en una balanza el dinero que buscas recibir, el tiempo que invertirás y las pruebas que tienes

Realizar la demanda depende netamente de cada persona. Es importante que consideres poner en una balanza el dinero que quieres recibir, el tiempo que invertirás realizando los trámites y la cantidad de pruebas que tienes para respaldar tu caso.

Finalmente te contamos que en este caso no hay un ganador o un perdedor, ya que finalmente el juez es el que dicta la resolución del caso, por ende, te aconsejamos prepararte, mantener la calma y asesorarte con un buen abogado que te ayude a afrontar el proceso de manera óptima.